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Coca-Cola Company
está presente hasta en el más recóndito lugar del mundo. Su gran imperio se
fundamenta sobre una fórmula que sólo una reducida élite de ingenieros conoce y,
sin embargo, se produce en cantidades ingentes capaces de abastecer a todo el
planeta. Las multinacionales en general y, en particular Coca-Cola, ahorran en
costes de producción aprovechando las economías de escala (esta expresión refiere
a la caída del coste medio por unidad debido a un extraordinario
aprovechamiento de las materias primas y de las ventajas de producir en
cantidades industriales). Otra forma muy rentable de producir para las grandes empresas
es haciéndolo en países en vías de desarrollo, puesto que la mano de obra
además de los materiales y medios de producción necesarios son más baratos. Existen
distintas fases de internacionalización de una empresa. Entre ellas, se dice
que actúa como “filial exportadora” aquella empresa que centra su
competitividad en la reducción de costes productivos, siendo habitualmente la
variación del coste salarial en comparación al país de origen de las empresas
la diferencia más marcada. Estas empresas tan grandes tienen un gran poder de
influencia y de negociación en los países en vías de desarrollo que les permite
negociar con amplia libertad el establecimiento de sus plantas productivas o
las condiciones laborales, en ocasiones de dudosa legalidad y ética. Hicieron
bastante ruido las noticias que acusaban a firmas como Nike o Adidas, cuyas
condiciones laborales en las llamadas “fábricas del sudor” dejaban mucho que
desear. Para ampliar la búsqueda sobre el tema, resulta interesante leer la
obra de dos periodistas austriacos, Klaus Werner y Hans Weiss, El
libro negro de las marcas.
Tomemos una perspectiva
distinta. Actualmente cotizan en la bolsa de México la compañía de telefonía líder
en el mundo, América Móvil, la tercera cementera, CEMEX y la mayor embotelladora
de Coca-Cola (datos recogidos de la obra Países emergentes: En busca del milagro
económico, por Sharma, Ruchir). De cada 100 corporaciones
multinacionales localizadas en México 50 son americanas, 33 provienen de otros
países y 17 son mexicanas (Corporaciones
multinacionales en México: un primer mapeo), empleando de 3 a 5 millones de
trabajadores en total. El volumen de inversiones que multinacionales como Nissan
(1.3 billones de dólares para fabricar un nuevo modelo) o Ford (3 billones para
reconvertir la planta de Cuautitlán para producir coches pequeños) realizan en
México engruesa el PIB nacional de manera notoria y por tanto se convierte en un
tema sujeto a debate político. Es por eso que el interés nacional en países
emergentes favorece la implantación de las multinacionales a pesar de las pésimas condiciones en las que a menudo se somete a los trabajadores. Porque ante
todo, éstas fomentan trabajo y necesidad de mucha mano de obra. Y guste o no guste, supone un desarrollo social y económico que favorece a la economía y al desarrollo nacional. Nike tiene en
China 195 fábricas con 249.655 trabajadores, en Vietnam cuenta con 65 centros
de producción y 312.667 empleados y, en Indonesia, 40 plantas y 168.167
trabajadores.
Otra baza a favor de la instauración de las grandes empresas en países en vías de desarrollo es el impulso tecnológico que estas suponen. El avance en la modernización de la maquinaria, en la cadena de producción y en todo lo tecnológico supone sin duda un aspecto positivo a contemplar y, por tanto, otro punto crítico en cuanto a los intereses económicos de los gobiernos. Ciertamente interesaría la presencia de estas grandes corporaciones, aunque aquello pudiera dar pie a la aceptación de algunos procedimientos de gestión y de funcionamiento que fueran éticamente cuestionables.
Otra baza a favor de la instauración de las grandes empresas en países en vías de desarrollo es el impulso tecnológico que estas suponen. El avance en la modernización de la maquinaria, en la cadena de producción y en todo lo tecnológico supone sin duda un aspecto positivo a contemplar y, por tanto, otro punto crítico en cuanto a los intereses económicos de los gobiernos. Ciertamente interesaría la presencia de estas grandes corporaciones, aunque aquello pudiera dar pie a la aceptación de algunos procedimientos de gestión y de funcionamiento que fueran éticamente cuestionables.
Una última visión podría ser el caso de Myanmar (antigua Birmania). Un país gobernado por una
dictadura militar y en el que las grandes compañías tienen grandes incentivos
para localizar sus plantas de producción. En 2013, la consultora
McKinsey reveló que el PIB en los próximos 20 años podría cuadruplicarse debido a la inversión de capital extranjero por valor de más de 100.000
millones de dólares pocos meses después de que el líder birmano hiciese todo lo
posible por aparecer ante la opinión internacional como un país afín a la
Gran Bretaña de Tony Blair. Teniendo en cuenta que el PIB de este país en 2014
fue de 48.400 millones de euros, las cifras no son nada desdeñables.
En definitiva, no podemos negar que la relación entre los gobiernos y las multinacionales es más estrecha que nunca en un contexto cada vez más globalizado, donde no nos extraña que los primeros en invertir en Sierra Leona después de la firma de los tratados de paz fueran empresas pertenecientes al gran gigante asiático. Según un informe publicado por la UNCTAD (United Nations Conference on Trade and Development), 59 países y economías adoptaron 87 medidas de política que afectan a la inversión extranjera en 2013, orientando las políticas nacionales de inversión a la promoción y la liberalización de las inversiones.
En definitiva, no podemos negar que la relación entre los gobiernos y las multinacionales es más estrecha que nunca en un contexto cada vez más globalizado, donde no nos extraña que los primeros en invertir en Sierra Leona después de la firma de los tratados de paz fueran empresas pertenecientes al gran gigante asiático. Según un informe publicado por la UNCTAD (United Nations Conference on Trade and Development), 59 países y economías adoptaron 87 medidas de política que afectan a la inversión extranjera en 2013, orientando las políticas nacionales de inversión a la promoción y la liberalización de las inversiones.
En conclusión, las
multinacionales tienen una gran importancia en el desarrollo de los países en
los que se localizan, y si éstos son países emergentes el efecto es más evidente.
La inversión en I+D hace progresar al país y los gobiernos están condicionados
y en algunos casos maniatados, pues tienen que aceptar unas condiciones
laborales y de pérdida de recursos naturales que si jamás aceptarían si los
beneficios en términos de PIB y desarrollo económico no lo compensaran.

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